Nuestro enfoque

VISIÓN

¿Qué significa gestionar un Negocio Responsable?

El propósito de Negocio Responsable es ser fieles a los principales estándares internacionales, que definen la Responsabilidad socio-ambiental de las empresas como su firme intención de minimizar en el día a día los impactos negativos de sus propias actividades. Por tanto, no se trata de “Acción Social”, de “filantropía”, ni de “voluntariado corporativo”. No es generosidad, es responsabilidad. Si cada empresa hace bien las cosas cada día, e intenta mejorar poco a poco su desempeño socio-ambiental, conseguirá ser un Negocio Responsable. Para esta nueva plataforma, otro pilar fundamental de la RSE es el consumo responsable.

Pese a la confusión generalizada en materia de RSE, las instituciones internacionales tienen bastante claro el concepto. Negocio Responsable se basa, en primer lugar, en todas esas iniciativas internacionales, públicas y privadas, cuya aplicación fiel es todavía muy deficiente en España y Latinoamérica. En la Sección de Recursos queda claro el compromiso de esta nueva plataforma, al ofrecer gratis y sin registros una cuidada selección de documentación para ayudar al Negocio Responsable a acceder a las principales fuentes de información, que tanto le han ocultado o manipulado.

Una RSE adecuada y pertinente incorpora tres criterios esenciales ©

Cada uno de estos criterios se traduce posteriormente en una estrategia práctica y transversal. El mayor o menos cumplimiento de los tres criterios © nos indicará con qué probabilidad nos hallamos ante una RSE adecuada.

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Rompiendo tabúes: aclarar qué es la RSE beneficiará a todos

... porque la seguridad jurídica y la estabilidad del marco institucional en el que se mueven son claves para el éxito de su negocio. Para realizar una gestión de negocio responsable, deben cumplir con estándares socio-ambientales cada vez más exigentes y globales. En algunas ocasiones incluso, las empresas asumen como "RSC" tareas y responsabilidades que, en realidad, corresponden a los Estados. Son tareas que no guardan estrictamente vinculación con sus operaciones e impactos en el terreno. Persiste una gran confusión sobre lo que realmente cabe exigir a las empresas y en qué términos. Mientras tanto, proliferan estándares y certificados, muchos de ellos privados y que exigen pagos e informes a las empresas interesadas que, sin embargo, no ven con claridad la ventaja competitiva de obtener dichos sellos y certificados ni un reconocimiento suficiente por parte de los mercados y de los consumidores. Las empresas cumplidoras y deseosas de mejorar sus prácticas también se ven perjudicadas.

...porque un concepto claro de RSE nos ayudará a delimitar mejor lo que podemos pedir a las empresas. También aclarará cuáles son las responsabilidades que corresponden en realidad a los poderes e instituciones públicas, ya sea en el plano legislativo o en el político. Los consumidores no son ajenos a la confusión imperante en materia de RSE. Esto les impide a su vez tomar decisiones de compra informadas y responsables, es decir, ejercer su papel en el mercado (aunque sea de competencia imperfecta) para favorecer aquellos productos que sean socialmente responsables.

En efecto, los Estados se ven perjudicados porque su imagen internacional se deteriora a causa de prácticas irresponsables de actores privados. Las actividades de las empresas transnacionales son difíciles de controlar. En última instancia, los Estados puede ser condenados en instancias internacionales por violaciones de derechos humanos. Además, padecen en su territorio los graves daños al medioambiente, muchos de ellos en el largo plazo. Los Estados también tienen la oportunidad de reforzarse en materia social, ambiental y fiscal frente a las empresas incumplidoras.

¿Y del revés? Lo que NO es Negocio Responsable

En Negocio Responsable sabemos que la RSE no goza de buena salud en la opinión pública. Se confunde con la publicidad y el mero marketing. ¿Una simple moda? ¿Un lujo solo al alcance de grandes empresas? ¿Un concepto discutible, voluntario Y filantrópico? Muchos lo critican, y con razón. No debería emplearse la RSE como una simple estrategia de imagen. Esta confusión conceptual interesa solamente a quienes no quieren tener un compromiso social y ambiental creíble.

No tiene sentido que marcas de bebidas alcohólicas patrocinen eventos deportivos como parte de su “RSC”. Puede tener sentido que en sus anuncios promuevan el consumo responsable y que ayuden en campañas contra el alcoholismo.

En el sector turístico, la responsabilidad de un hotel no es patrocinar la restauración del patrimonio histórico-artístico. Su RSE debe ocuparse del empleo masivo de productos de limpieza nocivos o de establecer protocolos de ahorro de agua y energía que hagan su negocio responsable y sostenible. No tiene sentido que un banco financie becas universitarias. En el sector financiero, la RSE pasa por un sistema transparente de remuneraciones y bonus, o por vigilar eficazmente el blanqueo de dinero y el fraude fiscal. Si desea conocer más ejemplos de lo que es realmente la RSE, hágase nuestro aliado con los hashtags #SíEsRSE y #NoEsRSE y síganos en Twitter

¿Y el Estado? La RSE no implica que un país permita que una empresa contamine o incumpla derechos laborales a cambio de la construcción de una escuela o de un hospital (por necesarios que puedan ser). El Estado tampoco debería atraer inversiones sin reparar en las condiciones socio-ambientales en las cuales van a operar las empresas.

NegocioResponsable.Org no se opone a la filantropía. Pero cualquier niño sabe que no es lo mismo la responsabilidad que la generosidad. Por eso, aunque la filantropía empresarial sea muy loable, no puede ser lo mismo que la Responsabilidad Social Empresarial.